Esta iniciativa marca el inicio de la construcción de la planta de reúso de aguas servidas más importante de la región, un proyecto que transforma un problema histórico (la escasez hídrica y la contaminación costera) en una solución sostenible de clase mundial.
1. El Corazón del Proyecto Se trata de una infraestructura pionera que tratará las aguas servidas urbanas de Antofagasta para convertirlas en agua industrial apta para la gran minería. Con una inversión de US$ 290 millones, es la primera vez que un consorcio «multi-cliente» (Glencore, Capstone Copper y Codelco) confía su abastecimiento a una fuente externa de agua regenerada.
2. Alineación con la Estrategia Minera (EMRA) Este proyecto materializa directamente los compromisos de la Dimensión Ambiental de la EMRA, específicamente la meta de Transición Hídrica, que busca reducir el uso de agua continental en un 60% para 2030 y eliminar su uso en la gran minería a largo plazo.
- Dejan de competir: Las mineras dejarán de utilizar aguas continentales (ríos y pozos), liberándolas para el consumo humano y ecosistémico.
- Gobernanza en acción: Demuestra la efectividad de la colaboración público-privada (Econssa, Sacyr, Gobierno Regional y Mineras) promovida por el OE4 de la estrategia.
3. Impacto Dual: Minería y Ciudad La iniciativa genera un «círculo virtuoso» de bienestar:
- Para la Comunidad (Bienestar Social): Se eliminarán gradualmente las descargas de aguas servidas al mar (emisarios submarinos), limpiando la bahía de Antofagasta y mejorando la calidad de vida costera.
- Para la Industria (Competitividad): Otorga seguridad hídrica a largo plazo para operaciones y expansiones, independiente de los ciclos climáticos, mejorando la sostenibilidad del cobre regional.
4. Datos Técnicos Clave
- Capacidad: 900 litros por segundo.
- Operación: Prevista para abril de 2028.
- Infraestructura: 70 km de tuberías, incluyendo tecnología de microtunelación (subterránea) en tramos urbanos para no intervenir las calles ni afectar el tránsito de los vecinos.
- Ejecución: Liderado por Econssa Chile y construido por Sacyr Agua.
En síntesis: La planta Salar del Carmen es la prueba tangible de que la región está pasando del diagnóstico a la acción, utilizando la innovación tecnológica para reconciliar el desarrollo minero con el cuidado del medio ambiente y el bienestar de los habitantes de Antofagasta.


